The Welsh Rarebit

“Se dice el pecado pero no el pecador”, reza el dicho popular. Bien, pues a rajatabla. Bueno, no exactamente. Me explico. Hoy os quiero hablar del pecado, pero eso no significa que no vaya a mencionar el pecador. Aunque para eso os voy a hacer esperar.

Y bien, ¿cuál es el pecado? Pues el pecado es ni más ni menos, que el Welsh Rarebit, uno de los pocos platos que se encontraban en los menús de los pubs de hace más de 200 años, y que a día de hoy es difícil de encontrar en una ciudad como Londres.

En su lugar (y en el de muchas otras recetas), el Sausage & Mash (Salchichas con puré de patatas), las Jacket Potato (patata cocida rellena) o el Sunday Roast ( el asado del Domingo) han tomado la palabra.

¿Y en qué consiste el Welsh Rarebit? Pues la idea es bastante simple, ya que se trata de una tostada empapada en ale (normalmente, aunque también se puede usar cualquier otra cerveza), y que se sirve cubierta casi por completo de queso Cheddar fundido. Existen distintas variantes en las cuales se puede añadir mostaza, jamón, un huevo, salsa Worcestershire…

La historia del Welsh Rarebit se remonta al siglo XVIII, cuando las condiciones de pobreza existentes en muchos lugares de Gran Bretaña, hacían que el comer carne fuera poco menos que un lujo. Así que si no había carne, por lo menos si había queso. En este punto, la historia del Welsh Rarebit contrasta con la del famoso sándwich Ploughman’s, pues si el primero usa el queso como último recurso alimenticio, en el caso del sándwich se trata de una iniciativa de la Asociación inglesa de Queseros para incentivar el consumo de Cheddar en los pubs. Claro, que mientras el Welsh Rarebit data del siglo XVIII, el Ploughman´s es bastante más reciente (alrededor del año 1960). Esto demuestra a la perfección como cambian los tiempos.

Volviendo a la historia del Welsh Rarebit, se cree que el nombre es una deformación de la palabra rabbit (conejo), y que se le denomino así como burla de los ingleses hacia los galeses, ya que mientras los pobres de Inglaterra podían al menos comer conejo de vez en cuando, los galeses tenían que conformarse con el queso, por lo que se le conocería desde entonces como conejo galés, es decir, Welsh Rabbit primero, Welsh Rarebit después (aun hay gente que lo llama Welsh Rabbit dependiendo de la zona de Inglaterra).

Así que aquí lo tenemos, un plato con solera, y que a duras penas se mantiene en contados lugares. De hecho, tras ardua búsqueda, hace poco encontré el lugar perfecto para su degustación, aunque, como decía al principio, eso pertenece a otra historia que contaré en breve. Pero si os puede la impaciencia y no podéis esperar a leer esa historia o viajar a Londres a probarlo, aquí os dejo una receta de cómo prepararlo de manera sencilla. La receta está pensada para dos personas y tardaréis apenas 20 minutos en prepararlo.

Necesitáis: un par de rebanadas de pan de molde (si es más grueso mejor que mejor y a ser posible sin corteza), 400 gr. de queso Cheddar (mucho mejor si viene rallado), 250 ml. de cerveza ale (si el sabor de la ale no os convence podéis usar cualquier otra cerveza) y una cucharadita de mostaza.

Colocad las rebanadas de pan de molde en una bandeja para el horno. Precalentad el horno a 200ºC. A continuación ponemos a hervir la cerveza, y cuando ésta hierve por completo, añadimos el queso en su totalidad (si en lugar de rallado compramos una pieza, con cortarlo en dados bastará) y removemos sin parar (de lo contrario se nos quemará) a fuego medio. En este punto podemos agregar una cucharadita de mostaza si lo queremos un poco más picante. Cuando la masa parezca uniforme, sin ser demasiado liquida pero tampoco excesivamente espesa (esto es quizá lo más difícil de conseguir) lo vertimos sobre la bandeja donde tenemos el queso. Todo junto lo metemos al horno para que se gratine durante 3 o 4 minutos como máximo y ¡listo!

Welsh Rarebit gratinándose en el horno

Ya podéis disfrutar de vuestro Welsh Rarebit en casa. Como sugerencia, se puede servir con jamón o un huevo encima, y se suele comer acompañado de patatas fritas así que…¡Qué aproveche!

Welsh Rarebit: una receta para viajar en el tiempo

Una respuesta a “The Welsh Rarebit

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