Hay “vida” más allá del Británico

Cuando nos referimos al Museo Británico, hablamos del museo más visitado del Reino Unido, y del segundo del mundo, por detrás del Louvre en París. El volumen de su colección, que comprende unos 7 millones de piezas, lo convierten en parada casi obligatoria para todo aquel que visite la capital inglesa. Además, y como el resto de museos y galerías públicas de Inglaterra, la entrada es gratuita, algo que en tiempos de crisis se agradece.

El problema, es que si a su atractivo cultural añadimos el acceso gratuito, nos encontramos con una mezcla que puede ser difícil de digerir en según que momentos del año. Vamos, y para que nos entendamos, que sé de más de uno y de dos, que se han tenido que dar media vuelta ante la cantidad de visitantes que se agolpaban en los aledaños del museo, formando colas infinitas. Esto puede suceder principalmente durante la época estival o fines de semana, pero también puede coger al visitante por sorpresa al ocurrir entre semana, durante las bank holiday(días de fiesta), half term(algo así como la Semana Blanca), y demás festividades que se escapan a nuestro conocimiento dado que no seguimos el mismo calendario laboral.

Desde London Incognito esperamos que vuestra eventual visita al Museo Británico sea lo más placentera posible pero de no ser así, y encontraros con los problemas arriba descritos (o incluso si lo queréis tomar como primera opción), os queremos dar nuestro particular consejo.

En esta ocasión se trata del Petrie Museum, ubicado en el University College, a solo 10 minutos andando desde el Museo Británico, y con una nada despreciable colección de más de 80.000 piezas (aunque suelen exponer las más interesantes). Para llegar a él, simplemente tenéis que seguir tanto Montague Place como Great Rusell Street (dependiendo de en qué entrada del Británico os encontréis), hasta la primera calle que las cruza,  Bloomsbury Street, y seguir ésta en dirección norte hasta Torrington Place, donde torceréis a la izquierda. Una vez allí, es la primera a la izquierda, llamada Malet Place y que os lleva directamente al corazón del University College. Se encuentra en uno de los edificios a vuestra izquierda.

Malet Place, calle donde se encuentra el Petrie Museum

El Petrie Museum, es un museo dependiente del departamento de Arqueología y Filología egipcia de la universidad, y consta de numerosos objetos e instrumentos que abarcan desde el periodo prehistórico hasta el Islámico, pasando por el Romano y por el gran atractivo de la colección, el Egipcio. De hecho, el Petrie Museum es una de las colecciones de antigüedades egipcias más importante del mundo y casi nadie lo sabe. La poca publicidad, el encontrarse en el interior de una universidad, y sobre todo, su cercanía con el Museo Británico lo han dejado completamente en el olvido. Por lo tanto, y como os podéis imaginar, las ventajas se multiplican, ya que si os habéis topado con una ingente cantidad de turistas a la entrada del British, aquí os encontraréis con un becario haciendo las veces de recepcionista, y, como mucho, algún grupo de estudiantes tomando apuntes. Nada más. Con esto no quiero de ninguna manera equipararlo al Museo Británico, una comparación que no hay por donde cogerla. Pero en caso de agobios, (a veces incluso aunque se logre acceder al Museo Británico, las colecciones más visitadas y principales atractivos reúnen a la mayor parte del gentío, haciendo que sea casi imposible visitarlo con tranquilidad) esta opción es más que plausible.

Interior del Petrie Museum

Además, y para el que se acerque al University College, hay más, ya que en la misma calle del Petrie Musem (en el edificio Darwin para ser más precisos), se encuentra el Grant Museum of Zoology, un museo bastante curioso, ya que expone animales conservados en formol, extraños casos de especies bicéfalas o con cualquier otra deformación y hasta el esqueleto de una anaconda de 250 kilos entre sus rarezas. Pero que nadie piense en este museo como en un museo para freaks, ya que todo lo allí presente se considera y utiliza como “material didáctico” para los alumnos de la universidad. Así que, sensibilidades aparte, el museo puede resultar bastante interesante. Lo que a mi me atrajo de él, más que lo expuesto en sí, fue el aspecto que tenía de habitación desordenada y llena de trastos, como las que se ven en las películas y que suelen ser propiedad de algún científico chiflado.

"Grant Museum of Zoology"

Ya sabéis, tanto si os cansáis de hacer cola en el Británico, como si os encontráis en los alrededores de Russell Square, acercaos por el University College y descubrid dos museos alternativos a los habituales, y que no os dejarán indiferentes. Momias, esqueletos, taxidermia demuestran que hay “vida” más allá del Británico.

·Y para finalizar vuestra visita al University College, dirigios al edificio principal para, en uno de los pasillos, presenciar una extravagancia más. Se trata del cuerpo real, (menos la cabeza, que es de cera) solo que con su atuendo de época, del filósofo Jeremy Bentham, quién por expreso deseo en su testamento, solicitó ser conservado en el edificio, sentado sobre su silla favorita. Dice la leyenda incluso, que su efigie preside las reuniones de la junta de la universidad, y que al principio de cada votación se lee un escrito diciendo: “Jeremy Bentham, presente pero sin derecho a voto”. Aunque graciosa, la anécdota tiene más de leyenda que de realidad.

Jeremy Bentham y su eterna "reflexión" en los pasillos de la Universidad

 

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