Trabajos con solera

Con esto de la crisis, mucha gente, especialmente los jóvenes españoles, ha optado por abandonar sus paises de origen para, y ante la escasez de puestos de trabajo, intentar encontrar algo mejor en el extranjero a la espera de que lleguen tiempos mejores. Opción que además tiene el aliciente de aprender o mejorar una lengua distinta a la materna, con lo que de no encontrar un empleo en condiciones, al menos no te vuelves a casa con las manos vacías.

Dada la cercanía, su pertenencia a la Unión Europea, lo atractivo de una gran ciudad y sobre todo, que el que más y el que menos lo que quiere mejorar es el inglés y algo recuerda de su paso por el instituto, Londres es una opción ya no predominante, sino “descarada”.

Además, dada la continua llegada de españoles a la capital, casi todo el mundo conoce a alguien viviendo aquí, y eso siempre ayuda a la hora de establecerse y encontrar un empleo. Eso sí, la experiencia muchas veces puede ser más que decepcionante, no tanto por el tipo de trabajo (todo, o casi todo el mundo está dispuesto a trabajar de “lo que sea”, y además forma parte de la experiencia) sino por cómo tu nivel de inglés evoluciona. Tanto es así, que a la que te descuides es posible que no evolucione nada. Y es que Londres es con mucho la ciudad menos indicada si lo que se quiere es mejorar el inglés, ya que, debido a la cantidad de nacionalidades que aquí residen, nos será difícil involucrarnos en un ambiente puramente británico, y lo más seguro es que compartamos casa con un francés, un australiano o un japonés y trabajemos codo con codo junto a polacos, rusos o pakistaníes (todo esto dicho al azar por supuesto, podrían ser docenas de nacionalidades).

Para todos aquellos que se sobrepongan al multiculturalismo y hagan despegar su dominio de la lengua de Shakespeare, un abanico muchísimo más amplio de ofertas de trabajo se desplegará ante sus ojos. Aunque hoy no nos vamos a fijar en este tipo de empleos, por todos ya conocidos, sino en otros mucho más curiosos y que podríamos decir son “autóctonos” de la ciudad de Londres. Algunos de ellos se realizan desde hace siglos, y otros traen consigo historias curiosas de verdad. Y si no, ya veréis.

 ·Los BeadlesAunque lo parezca, no se trata de un error tipográfico, y esta gente nada tiene que ver con el famoso cuarteto de Liverpool. Empiezo por éste dado lo tradicional de sus raíces, pero como más tarde comprobaréis, no es ni mucho menos el más curioso.Básicamente, los Beadles (cuyo significado sería algo así como “bedel”) son los encargados de vigilar Burlington Arcade, una galería comercial al lado de la calle Piccadilly. Allí, los Beadles se encargan de hacer cumplir las mismas normas desde hace 200 años, algunas de ellas de lo más curiosas como por ejemplo la prohibición de abrir un paraguas, cantar o transportar paquetes de grandes dimensiones.

Un par de Beadles en la entrada a Burlington Arcade

 ·El controlador de cisnes de la Reina: Sí, esto puede sonar ridículo, pero ya os he dicho que os encontraríais con historias auténticas. Intentaré explicar ésta que nos ocupa de la mejor manera posible. Para que os hagáis una idea, los cisnes en el Reino Unido son propiedad de la Reina. Como habéis oído. No se sabe si es una ley del pasado sin sentido, o si acaso se trata de una manera de proteger a uno de los animales más espléndidos de las islas pero el caso es que es así. El hecho es que hace unos 500 años, el rey Eduardo IV, necesitado de dinero, recurrió a los empresarios Dyers & Vintners. Estos le prestaron el dinero a cambio de unos cisnes que vivían en el Támesis. Una vez marcados para así diferenciarlos, todos quedaron contentos, hasta que se dieron cuenta de que esos cisnes pondrían huevos y entonces ya nadie sabría de quién es qué cisne. Por lo tanto y desde entonces, una vez al año, este individuo (el controlador de cisnes) se dedica, junto a su séquito, a recorrer el río marcando a las crías de los ejemplares previamente marcados. En definitiva, algo que yo, personalmente pienso, (y creo que muchos estarán conmigo) se podrían ahorrar dando a los dichosos Dyers & Vintners el dinero equivalente a los cisnes, ¿no es así? Estos ingleses…

David Barber, el "Swan Marker" actual

 ·El músico callejero de Fortnum and Mason: en una gran ciudad, músicos callejeros los hay a patadas. Pero en este caso, se trata de uno muy especial. Para empezar, Joe Newman, pues así es como se llama, es el músico callejero más anciano del mundo. Y segundo, no es un cualquiera, ya que este señor, condecorado con la Orden de Mérito Británica en 2001, lleva muchos años tocando la harmónica en frente de dicho establecimiento, no solo alentado por el personal de la tienda, sino, y a diferencia del resto de músicos de la calle, por la propia policía que patrulla la zona, que además fue quién le propuso para su nombramiento. El señor Newman toca para recaudar fondos destinados a distintas asociaciones de excombatientes ya que el mismo fue un paracaidista durante el desembarco de Normandía.

Joseph Newman, dándose un descanso

 ·Lord of the Manor of Worksop: este kilométrico título nobiliario no tendría nada de especial de no ser por la historia que viene a continuación. Resulta que este Lord, es históricamente el encargado de acompañar al futuro monarca de Inglaterra mientras sujeta el bastón de mando el día de su coronación, a la vez que le cede un par de guantes de color blanco. Este gesto, que todos pensaríamos sería llevado a cabo por alguien de la aristocracia, será sin embargo realizado, en la próxima ceremonia, por un transportista retirado de nombre John Hunt. ¿La razón? Pues simplemente que tras siglos de cambio de manos, el título fue a parar a finales del siglo pasado a una empresa privada, quién decidió sacarlo a subasta. Entonces llegó nuestro protagonista y, tras desembolso de 40.000 ₤, se llevó a casa un legado de siglos. Y con él, un lugar preferente el día de la coronación.

 Como veis, no iba de farol cuando os decía que algunos trabajos u ocupaciones tenían historias de lo más curiosas. Habrá incluso a quién todo esto le suene a cuento chino, pero os aseguro que es cierto como la vida misma. Por problemas de espacio, ya que no soy partidario de posts demasiado largos, me he dejado en el tintero algún otro como podría ser el Ravenmaster de la Torre de Londres, pero prometo volver sobre ellos en un futuro. Por lo demás os deseo a todos y todas un feliz fin de semana.

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