Archivo mensual: mayo 2011

“Luchad, y puede que muráis…”

“…huid, y viviréis. Un tiempo al menos”. Así, con estas palabras, comenzaba uno de los discursos más memorables de la historia del cine, el que inmortalizó Mel Gibson poniéndose en la piel de William Wallace en la película Braveheart, un biopic del año 95 y que narra la vida de este caballero escocés que luchó del lado caledonio en las Guerras de Independencia Escocesas durante los siglos XIII y XIV.

No sabemos a ciencia cierta si el aguerrido Wallace pronunció realmente dichas palabras, pero si es cierto que, de haberlo hecho, no pudo estar más acertado, ya que él optó por la lucha, y es esa misma lucha la que le llevó a la tumba de la manera más cruel posible, tras sufrir múltiples torturas.

Retrato de William Wallace

Infierno, que tuvo como escenario un habitual de estos menesteres, la londinense zona de Smithfield, al norte de la City (que era junto con Tyburn, en la zona de Marble Arch, el lugar elegido para las ejecuciones).

A día de hoy la zona de Smithfield, entre las estaciones de Farringdon y Barbican, es famosa por sus pubs (Fox&Anchor, The Castle, The Hope…), sus clubs nocturnos (como el celebérrimo Fabric) y sobre todo, por su mercado de carne, el único gran mercado londinense que no se ha desplazado fuera de la ciudad en busca de un emplazamiento más barato, manteniéndose así en su ubicación original.

De hecho, la historia de Smithfield nos muestra que aquí siempre hubo un mercado, no siempre de carne (el actual data del año 1883).

Smithfield Market en el s. XIX

Situada en los exteriores de la London Wall (la muralla construida por los romanos y que protegía a la ciudad de posibles invasiones), la zona de Smithfield, que anteriormente era conocida como Smoothfield, fue ya muy popular en tiempos de la Edad Media como lugar para el mercadeo, dada su cercanía al arroyo Fleet ( que discurría por lo que hoy es Farringdon Street y de hecho lo sigue haciendo, solo que de forma subterránea) y que surtía de agua tanto a clientes como a vendedores.

Igualmente, y como ya he dicho con anterioridad, dado que se trataba de un espacio al aire libre a las afueras de la ciudad, pronto se eligió como lugar para las ejecuciones públicas.

Aquí, aparte del ya mencionado Wallace, otro líder, en este caso de las revueltas de campesinos de 1381, fue asesinado ante los ojos de los londinenses. Se trataba de Wat Tyler, quien encabezó una de las primeras revueltas contra la nobleza y el sistema feudal de la Europa Medieval.

Sin embargo, el caso de William Wallace fue mucho más exagerado por impresionante y cruel. Tras ser juzgado en el Westminster Hall (la parte más antigua del palacio de Westminster y que todavía se conserva pese al Gran Incendio de 1666, la cual recomiendo visitar)y ser declarado culpable, fue atado a dos caballos que le arrastraron hasta la zona de Smithfield. Una vez allí (hipocondriacos absteneos y saltad al siguiente párrafo), fue colgado hasta dejarle semiinconsciente para luego hundir su cabeza en un barreño repetidas veces sin llegar a ahogarlo. A continuación, le cortaron los genitales y fue abierto de lado a lado para así extraer sus intestinos y prenderles fuego. Finalmente, y para su alivio (y el mío casi), fue decapitado.

Pero el rey, que por aquel entonces era Eduardo I no se dio por satisfecho, y, tras ordenar descuartizarlo, mandó colocar su cabeza llena de alquitrán encima del puente de Londres, y envió el resto de sus miembros a distintas zonas del Inglaterra para ser expuestos públicamente.

Hoy día, y si alguien se acerca por la zona, podrá ver un pequeño monumento en honor al héroe escocés, situado en una de las paredes de St. Bartholomew’s Hospital, enfrente de la glorieta de West Smithfield. También existe una placa en el Westminster Hall, justo en el lugar donde fue juzgado.

Además, y si os encontráis por la zona, a escasos metros del monumento a Wallace, podréis ver una de las pocas viviendas existentes en Londres y que sobrevivieron al Gran Incendio que sufrió la ciudad hace tres siglos y medio.

Vista exterior...

...e interior de la vivienda

Por lo tanto, uno más que añadir a la larga lista de lugares que visitar en Londres y que se salen de los circuitos habituales. Porque a veces está bien escapar de las aglomeraciones, aunque para eso hace falta tener la libertad de poder elegir. Y mientras existan pequeñas joyas o rincones escondidos a lo largo y ancho de la ciudad, eso es algo que, como dijo Wallace (o Mel Gibson, según se mire), “nunca nos quitarán: la libertad”.

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El East End y sus primeros inmigrantes

El próximo Domingo tiene lugar en Londres una de esas actividades que, por poco habituales, son bastante exclusivas.

Se trata de la apertura al público del 19 de Princelet Street, o lo que es lo mismo, el Museo de Inmigración y Diversidad, un edificio de Grado II en la escala legal del Reino Unido por su valor histórico, y que se puede visitar durante apenas un puñado de días al año, dada la delicada situación en la que se encuentra el inmueble.

Dicen que Londres es una ciudad cosmopolita donde las haya, y no les falta razón. Con más de 50 comunidades foráneas en sus calles y alrededor de 300 lenguas practicadas a diario en sus colegios, restaurantes, y puestos de trabajo, la urbe no tiene parangón en el mundo entero en lo que a diversidad se refiere.

Sin embargo, mientras algunas de estas comunidades acaban de llegar como aquel que dice, otras llevan siglos establecidas en la capital, con generaciones y generaciones viajando desde sus países de origen hasta el Reino Unido en busca de un futuro mejor.

Y esto es algo que se pone de manifiesto en el 19 de Princelet Street, una casa museo construida en el año 1719 por un Hugonote francés de nombre Peter Abraham Ogier, y que durante más de dos siglos dio cobijo a multitud de inmigrantes venidos de distintas partes de Europa.

Empezando por su primer inquilino, un protestante francés que se vio obligado a huir de su país tras ser perseguido junto a toda su familia por sus creencias religiosas. Ya que la familia se dedicaba al mercado de la seda, la casa se dividió en varias plantas que hacían las veces de talleres, y que fueron aprovechadas por futuros inmigrantes que se dedicaban a otras artesanías, tales como la ebanistería o el dorado.

Tras los franceses, vinieron los irlandeses, y más tarde, los habitantes serían un grupo de judíos llegados del este de Europa. Ellos serían los responsables de construir la sinagoga que todavía hoy se puede visitar en el jardín de la vivienda.

Imagen de la sinagoga

El último colectivo que habitaría allí, sería un conjunto de polacos que además crearon una asociación para ayudar en la integración de compatriotas que llegaran por primera vez a la ciudad.

De todas formas, y pese al elevado número de habitantes a lo largo de los años, el más famoso y misterioso inquilino de esta vivienda en los alrededores de Bricklane, fue sin duda David Rodinsky, descendiente de inmigrantes polacos y que fue el último habitante de la casa. Allá por 1969 desapareció sin dejar rastro, dejando todas sus pertenencias intactas, como si se hubiera desvanecido. Once años más tarde, en 1980, su habitación se volvió a abrir, dejando al descubierto numerosos documentos que dejaban ver que el tal Rodinsky era, entre otras cosas, capaz de hablar 15 idiomas diferentes, algunos de ellos ya extintos.

Su habitación, justo encima de la sinagoga, también se puede visitar, siendo un reclamo para periodistas y escritores fascinados con la historia y leyendas de este personaje.

La habitación de David Rodinsky tal y como se encontró

Durante los últimos años, y como ya he dicho, el museo se abre únicamente unos pocos días cada año debido a su precario estado, razón por la que además se aceptan donaciones que ayuden a salvar el edificio de la ruina.

Sin duda una alternativa para el fin de semana, no solo exclusiva, sino puede que única, ya que, visto lo visto, nunca se sabe si el museo podrá volver a abrir sus puertas una próxima vez. La entrada es gratuita.

 Museum of Immigration and Diversity
19 Princelet Street
Londres E1 6QH

 Domingo 29 de Mayo  12:00 – 17:00

BedZED y el desarrollo sostenible

Buenas tardes WordPress. Tras el fugaz post de ayer por la noche, y esperando que alguno de vosotros llegara a tiempo para conseguir alguna entrada gratis para el concierto de Bob Dylan en Londres, vamos a seguir visitando lugares interesantes de la capital.

En esta ocasión, y quizá motivado por las concentraciones de la semana pasada, he decidido mostrar también mi conciencia, aunque en este caso no política, sino medioambiental.

Y para eso me he desplazado hasta el suroeste de Londres, más en concreto a la zona de Hackbridge, correspondiente al distrito de Sutton.

Es aquí donde, y desde el año 2000 cuando comenzó su construcción, se encuentra la pequeña comunidad de BedZED, un complejo formado por un centenar de viviendas ecológicas y que promueve un desarrollo sostenible.

Las siglas BedZED corresponden a Beddington Zero Energy Development (Desarrollo de Energía Cero Beddington), ya que éste es de hecho el objetivo principal con el que se creó, es decir, que las viviendas sean capaces de autogestionarse con el uso exclusivo de energías renovables, algo que en principio parecen estar consiguiendo (teniendo en cuenta que cuando se refieren a “cero” no es a un cero absoluto, pero sí a una cifra bastante cercana).

Llegada a BedZED

Para ello, las casas están provistas de paneles solares, además de disponer de grandes ventanas que permitan una mayor aportación de luz natural. También están orientadas al sur para aprovechar mejor la radiación solar.

El aporte de agua proviene de la lluvia, ya que las casas están pensadas para recoger el agua precipitada y reutilizarla cuando sea posible. Esto, sumado a que todos los electrodomésticos de la casa realizan un consumo de agua eficiente, ha llevado a los inquilinos de BedZED a reducir el uso del líquido elemento en un 60% en comparación con el resto del Reino Unido.

Además de éstas y muchas otras medidas que reducen el impacto ambiental en lo que al uso de energías se refiere, desde la comunidad se promueven otras iniciativas como es el compartir un vehículo entre varios vecinos a la hora de desplazarse al centro, y así evitar que el mismo desplazamiento involucre a 4 o 5 automóviles, o por ejemplo, la implantación de cargadores para coches eléctricos en cada casa, impulsando así el uso de un medio de transporte no contaminante.

Vista desde el interior de una de las viviendas

Sin embargo, y como todo en esta vida, este concepto se ha encontrado también con sus detractores, ya que hay quien dice que, mientras durante su uso, es cierto que las casas son eco eficientes, es en el proceso de construcción donde se contamina de verdad. Este colectivo sostiene que no se tienen en cuenta ni el carbón ni el petróleo usados en la construcción, por ejemplo, de las placas solares, y que mientras en días fríos se usan la gran mayoría de las mismas, el resto del año muchas permanecen inactivas, no llegándose nunca a amortizar. No obstante, y pese a algunos escépticos, iniciativas como la de BedZED han sido por lo general bien acogidas.

BedZED, diseñado por el arquitecto Bill Dunster, es el mayor complejo de estas características en todo el Reino Unido, y tanto su diseño como su ecológica propuesta han sido premiados en numerosas ocasiones, habiendo incluso sido nominado para los premios Stirling, los premios a los diseños arquitectónicos más importantes del Reino Unido.

Aunque se trata de una propuesta interesante, el viaje hasta BedZED no compensa (está algo lejos y pilla un poco a desmano), salvo que estéis realmente interesados en temas relacionados con la arquitectura o el uso de energías renovables. Sin embargo por si alguno tiene curiosidad, sabed que disponen de un piso piloto y, de así requerirlo, os mostrarán gustosos las instalaciones.

 BedZED
24A Sandmartin Way
Wallington SM6 7DF Londres

Website:

http://www.zedfactory.com/

Entradas para ver a Bob Dylan, ¡gratis!

Un post rápido pero útil.Para aquellos amantes de la buena música folk, tenéis una buena oportunidad de ver a Bob Dylan en directo el próximo 18 de Junio en Finsbury Park, con motivo del Feis Irish festival.
Y coincidiendo con el cumpleaños del mito, podéis conseguir entradas para verle totalmente gratis (y así ahorraros las 70 libras de la entrada) en este link.
¡Daos prisa que vuelan!

http://www.supajam.com/contest/supajamParty

Summer in the city

Pasito a paso, pero sin pausa, los días se van alargando, las temperaturas van subiendo, y la verdad que cada vez apetece más hacer cosas al aire libre (puede que no hoy, es cierto, porque lo que debería ser “aire libre” se ha convertido en un ventarrón de narices), y así disfrutar de los long, lazy summer days que nos esperan.

Es por eso que hoy os traigo uno de esos lugares a los que les viene al pelo la etiqueta de “Incognito”, y que sin duda hará las delicias de más de uno durante la época estival.

Y es que el sitio del que voy a hablar hoy se encuentra al final de una escalera, a la que se accede a través de una pequeña callejuela en el mismo corazón de Hackney, a escasos metros de la estación de Dalston Junction y que es parte de la red del Overground.

Se trata del Dalston Roof Park, un proyecto de Bootstrap Company, colectivo que se dedica a reconvertir los espacios urbanos en lugares más habitables y que rompan con la estética aburrida e incolora que por lo general aportan el hormigón y asfalto de edificios y carreteras.

En este caso, la parte superior de un edificio de la ya citada zona de Hackney, ha sido remodelada y convertida en un jardín con sillas desplegables, césped artificial, flores (en este caso de verdad), una pequeña barra donde sirven desde zumos hasta margaritas helados pasando por cervezas, sangría o la bebida veraniega favorita de los ingleses, el Pimm’s, y un pequeño soundsystem desde donde se pincha música lounge o chill-out durante el día, para pasar a ritmos mucho más animados durante la noche (sin llegar a ser un club nocturno, ya que el sitio cierra sobre la medianoche). También suelen encender velas y antorchas hawaianas al caer el sol, creando una atmósfera de lo más particular, con las luces de los rascacielos de Canary Wharf iluminando el horizonte.

Y es que otro de los puntos fuertes de esta terraza son las vistas, ofreciendo muy buenas panorámicas de la ciudad financiera de Canary Wharf, y algo menos de la City londinense, que, pese a encontrarse mucho más cerca, se ve oscurecida por un par de edificios.

Si alguien lo visita por primera vez, tendrá que registrarse en la recepción al llegar, ya que solo los miembros pueden acceder. Sin embargo, ser miembros os llevará apenas un minuto, lo que tardáis en escribir vuestro nombre y dirección de e-mail, recibiendo vuestro carnet al momento. Una vez tengáis la acreditación en vuestro poder, podréis volver tantas veces como queráis sin tener que registraros de nuevo. También podéis solicitar el carnet vía internet pero tendréis que recogerlo en la recepción al llegar por primera vez.

Por lo tanto, he aquí un plan interesante y que recomiendo encarecidamente a todo el mundo, ya que os sorprenderá encontraros con un lugar de estas características en medio de la ciudad. Además, aunque relativamente conocido por la gente de la zona, no está ni mucho menos masificado, así que podréis disfrutar de vuestra experiencia sin necesidad de agobios.

Además, y como añadido a vuestra visita, justo al lado del edificio que alberga la terraza se encuentra el Teatro Arcola, una sala-estudio que busca desmarcarse de la programación ofrecida por el West End, programando obras comprometidas con los problemas del mundo actual y ofreciendo un teatro de calidad, con muchos de los espectáculos allí representados recibiendo importantes galardones como los de la revista Time Out.

Dalston Roof Park
18 Ashwin Street
Londres E8 3DL

Si alguien tiene dificultad para ver donde se encuentra realmente, poned la vista de satélite del Google Maps y veréis el jardín destacar entre el resto de edificios.

Más información:
http://www.bootstrapcompany.co.uk/13_dalston_roof_park

Londres se une a las movilizaciones por una Democracia Real

La tarde de ayer podía haber sido una más en los alrededores de Belgrave Square , de no ser por la manifestación convocada vía redes sociales por la plataforma Democracia Real Ya, y que tuvo lugar en dicha plaza justo enfrente de la embajada española.

La comunidad española en Londres quiso así unirse a las concentraciones convocadas en distintas ciudades españolas, y que se vienen sucediendo en los últimos días en pro de un cambio en el sistema político, el cual consideran en esencia bipartidista (éste es un motivo destacable, podéis escuchar el resto del manifiesto en este link).

De las más de 300 personas que habían confirmado su asistencia pasadas las 18:00, solo la mitad compareció, siendo aún un número considerable, y triplicando la cifra de hace dos días en el primer intento de manifestación frente al consulado.

Los primeros, un grupo formado por unas 40 personas, se plantó sobre las 7 de la tarde en una isleta al otro de la calle donde se encuentra la embajada. Los ánimos, todavía un poco fríos, no tardaron en calentarse.

Y fue con la llegada del segundo grupo, mucho mayor, y que llegaría sobre la 19:30 para situarse en la misma puerta de la embajada. De esta manera, y ataviados con pancartas, mascaras de Guy Fawkes, y algún que otro disfraz, los dos grupos comenzaron a cantar canciones de protesta ante la atónita mirada de viandantes y conductores.

A los pocos minutos, y como era de esperar, la policía hizo acto de presencia, y, de manera pacífica (de la misma manera que transcurrió la protesta), instó a los participantes a dirigirse hacia la isleta, y por lo tanto no obstruir el tráfico.

Las buenas maneras de la policía londinense, fue uno de los temas más comentados entre la gente, comparándolas con las de las fuerzas de seguridad españolas.

La tarde avanzaba y los ánimos no decaían. Algunos, cantaban. Otros, seguían sus twitters para conocer de primera mano cómo se desarrollaba la manifestación en la Puerta del Sol de Madrid.

Por lo general, el grupo estaba formado por jóvenes que habían viajado hasta Inglaterra con la ilusión de encontrar una oportunidad que en España se les negaba. Tal era el caso de Iván, un joven sevillano licenciado en Derecho, y que demostró a lo largo de la tarde ser uno de los más indignados.

Aunque no estuvieron solos, ya que a este colectivo de afectados por el desempleo en España, se unieron otros compatriotas con un futuro bien establecido en la capital, o que simplemente se encontraban de paso estudiando alguna carrera o postgrado.

Como Ciro, un físico madrileño que parecía estar en su salsa, soltando proclamas bastante ingeniosas que siempre encontraron el respaldo del grupo y arrancaron una sonrisa de los allí presentes.

Tras 2 horas, y tal y como estaba previsto, se dio por finalizada la protesta con una sentada general, y la lectura del manifiesto por parte de uno de los organizadores. En éste, aparte de otras muchas cosas, se emplazó a los participantes a asistir al resto de concentraciones programadas para las 7 de la tarde frente a la embajada, todos los días hasta el Domingo, día de las elecciones.

Por si alguien simpatiza con la causa y le apetece ir, aquí os dejo el grupo en facebook de la plataforma.

http://www.facebook.com/pages/Democracia-Real-Ya-Londres/150053645063581

Algunas fotos de la tarde de ayer.

Valores de otra época

Hubo un tiempo en que el fútbol, como el resto de los deportes, no era sino un pasatiempo tanto para los que lo practicaban como para sus espectadores. Quedaba todavía un largo camino hasta nuestros días, en los que internet, los medios de comunicación, el marketing desmedido y el ánimo de lucro de unos pocos pero que siguen siendo demasiados lo han convertido en el mayor espectáculo del mundo con cualquier rincón del planeta como escenario.

Por aquí se suele decir que el deporte, como tal, lo inventaron los ingleses. Fueron los franceses los que lo volvieron competitivo. Algo de verdad hay, ya que si echamos la vista atrás, muchos de los grandes acontecimientos deportivos fueron creados por algún habitante del país vecino (Mundial de Fútbol, antigua copa Jules Rimet; los Juegos Olímpicos modernos creados por el barón de Coubertin; el Tour de Francia, la pionera de las “grandes vueltas” fue una iniciativa del diario L’Equipe…).

Es por eso también, que los ingleses presumen de ser los que entienden el deporte en su vertiente más noble, lo que no significa que les reste competitividad. No obstante, y dada la presión a que se ven sometidos distintos jugadores, es posible que alguno se vea arrastrado cada vez más hacia esas actitudes picarescas que tan habitualmente se ven en los campos de fútbol.

Sin embargo, y como ya he dicho al comenzar el artículo, hubo un tiempo en que el fútbol se veía como un divertimento más. Es por eso que hoy, en esta serie de artículos sobre equipos de barrio londinenses, quiero hacer una excepción y hablar de un equipo ya extinto, pero que desde sus comienzos tuvo muy claros sus valores, lo que le valió un reconocimiento mundial.

Se trata del Corinthian F.C., un equipo fundado en Londres en el año 1882 y que desde sus inicios, estableció en sus estatutos que “se mantendría como un equipo amateur, sin competir por ningún tipo de trofeo o recompensa” y por lo tanto no formaría parte de la Football Association, la organización oficial del fútbol en Inglaterra.

Pese a esto, es curioso ver la repercusión que tuvo el equipo durante la época. Por ejemplo, allá por 1886, apenas 4 años tras la formación del club, 9 integrantes de la selección inglesa procedían del Corinthian y durante los años 1894 y 1895, y en sendos partidos contra Gales, todos, absolutamente todos los jugadores del combinado inglés venían del equipo londinense. Sorprendente ¿verdad? Pero no se acaba ahí la cosa.

De hecho, famosos fueron sus encuentros, amistosos eso sí, contra equipos oficiales y pertenecientes a la Asociación de Fútbol.

Por ejemplo, el Corinthian F.C., puede presumir a día de hoy, de ostentar el honor de haber infligido la mayor derrota de su historia al Manchester United, 11-3 para ser exactos.

Así mismo, y mientras otros equipos presumían de trofeos oficiales, el Corinthian se dedicaba a vapulearlos en amistosos. Es el caso del Blackburn Rovers , que después de ganar la FA Cup en 1884 se llevaron un 8-1 a casa tras el partido con el Corinthian o el del Bury, que salió derrotado por 6-0 tras venir de ganar la FA Cup de 1903 frente al Derby County.

En el año 1900, el Corinthian F.C. disputaría un trofeo por primera vez en su historia, la Sheriff of London Charity Shield, aunque en esta ocasión se debió a una buena causa, y es que dicho torneo, disputado anualmente entre un equipo profesional y uno amateur, estaba dedicado a recaudar fondos que posteriormente se repartirían por hospitales de la ciudad. En esta ocasión, y fiel a su costumbre de “matagigantes”, el Corinthian derrotó al Aston Villa, flamante ganador de la Liga inglesa aquel año, por 2-1.

Los buenos resultados contra equipos punteros, sumado a su condición de amateur, hicieron del equipo una leyenda de su tiempo. Esto, sumado a la decisión de realizar una gira por distintos paises, les valió el título de primer embajador oficial de fútbol de la historia. Tras esa gira, e impresionados por las historias que llegaban desde tierras inglesas, el club de fútbol Santos Dumont de São Paulo pasó a llamarse Corinthians en su honor, y el Real Madrid, decidió que desde entonces su camiseta sería blanca, a imagen y semejanza de la del equipo inglés y en señal de aprecio a sus valores.

Sin embargo, los tiempos evolucionan y el Corinthian no quiso ser menos, así que, tras 40 años en el lado amateur, en el año 1923 la escuadra se profesionalizó, dando así por concluida su romántica propuesta y, por otra parte, empezando a competir al máximo nivel. Ni que decir tiene que con aquella decisión, no solo murieron sus valores, sino también la grandeza del Corinthian, aunque bien pensado, los tiempos habrían acabado antes o después con su sueño de un fútbol pasatiempo, aun siendo competitivos.

A día de hoy, tras haberse fusionado con otro club llamado los Casuals, y bajo el nombre de Corinthian-Casuals F.C., el equipo malvive en algún lugar de las categorías regionales inglesas, aunque para la historia quedarán las grandes victorias con las que un conjunto de jugadores amateur se atrevió a soñar a principios del siglo pasado, y que impresionaron a medio mundo.