Archivo mensual: junio 2011

Héroes de andar por casa

Cerca de la estación de metro de St. Paul’s, se encuentra uno de esos rincones que suelen pasar desapercibidos incluso para las gentes de la zona, en este caso, trabajadores de la City bien trajeados y de imagen impecable. Bueno, eso hasta que cierren la oficina y se dirijan en procesión a los pubs de la zona, momento en el que los mismos presentarán un estado excepcional de abarrotamiento y al que he decidido denominar como la “hora pinta” (sí, es un juego de palabras facilón con la expresión “hora punta”). Por lo tanto, entre el estrés de por la mañana y el ciego de por la tarde, es normal que pasen por alto cualquier detalle o lugar interesante que les rodee.

Brokers y traders aparte, y volviendo a lo que os comentaba al principio, el sitio en cuestión se llama Postman´s Park, un pequeño parque situado justo debajo de Little Britain Street. El parque, aunque bonito, no sería de gran interés de no ser por el Watt’s Memorial, también conocido como Memorial to Heroic Self Sacrifice, un monumento realizado en honor de aquellos y aquellas que sacrificaron sus vidas para salvar las de otros, y que, de no ser por este hito, se habrían perdido en el anonimato.

Postman´s Park fue inaugurado en el año 1880, en lo que había sido un cementerio en los jardines de la iglesia de St. Botolph’s Aldersgate. Como en aquella época, y dada la escasez de camposantos, a los muertos no se les enterraba en un hoyo sino que se les tumbaba en el suelo y posteriormente se les cubría de tierra, el nivel del parque está algo más elevado (alrededor de medio metro) que el de las calles colindantes.

Veinte años después de la inauguración del parque, y a petición de George Watts, un escultor londinense, se inauguró el monumento que lleva su nombre.

Sin embargo, lo que en principio pretendía ser una obra colosal, se quedó en un proyecto que, aun a día de hoy se muestra inacabado.

Inicialmente, Watts propuso construir una mega estructura de bronce en Hyde Park en la que sucesivamente se irían incluyendo los nombres de los distintos héroes mediante placas con azulejos. Tras ser rechazado varias veces, su proyecto se vio reducido a un porche de madera, el cual daría cobijo a 120 placas en honor a otras tantas personas.

Nada más lejos de la realidad, ya que hoy, 111 años después de la inauguración del monumento, solo se han instalado 54. El problema, vino tras la muerte de George Watts, momento en el que su viuda, Mary Watts, cogió el testigo.

Hasta 1904, año de defunción de Watts, solo se habían colocado 4 placas. Dos años después, el número había ascendido a 24, pero William de Morgan, el artesano encargado de realizarlas, dejó su empleo para empezar una carrera como novelista. Tras este hecho, y ante la imposibilidad de encontrar un ceramista de garantías, Mary Watts perdió la ilusión por el proyecto y abandonó.

Desde entonces y hasta el año 1931, se colocarían otras 29 placas de manera esporádica y que dejarían la cifra en 53. La gran mayoría, fueron dedicadas a agentes de la policía londinense. La última placa fue instalada 78 años después, es decir, en el año 2009, en memoria de Leigh Pitt, un hombre de 30 años y que murió ahogado tras salvar a un niño que había caído a las aguas del Támesis. Su nombre e historia fueron propuestos por sus amigos y familiares a la Diócesis de Londres que, tras pensárselo durante más de año y medio, aceptó a regañadientes. Vamos, que tampoco es que pongan mucho empeño en acabar el monumento de una vez por todas.

Echando un vistazo a las distintas placas, nos encontramos con historias de todo tipo, desde aquel que salvó las vidas de seis personas dentro de una casa en llamas, hasta el niño que aupó a su amigo para que respirase mientras el se hundía en el río. De todos esos nombres, uno puede resultar familiar a algunos. Bueno, dos, ya que el creador George Watts también tiene su pequeña dedicatoria, en este caso en forma de escultura. El otro nombre es el de Alice Ayres, una enfermera londinense que salvó a tres niños de morir incinerados en una casa en Union Street, y cuyo nombre fue adoptado por la actriz Natalie Portman para su papel en la película Closer, de la que algunas escenas fueron así mismo rodadas en Postman´s Park, un parque que podría ser cualquier otro, de no ser por su monumento inacabado.

Red Market: ¡un mercado nocturno!

Podría parecer que todo estuviera ya inventado en cuestión de mercados en la ciudad de Londres, pero no. Sí, ya se que los hay que venden antigüedades, vinilos desclasificados, esas cámaras Lomographische que tan de moda se están poniendo y hasta comida de la Cochinchina, al sur de Vietnam. Pero faltaba dar un paso más. Paso que se ha dado gracias a la genialidad de algún lumbrera que se debió preguntar: “¿Y por qué no abrimos de noche?”.

Pues dicho y hecho, ya que eso mismo debe ser lo que se la pasaría por la cabeza al creador del Red Market, un nuevo (y ya van…)mercadillo londinense y que, como su página indica, es el único de Londres que abre sus puertas hasta bien entrada la noche de tanto Sábados como Domingos. Sin embargo, los primeros días de este mercado no han podido ser más desafortunados.

Ubicado en un solar abandonado entre Rivington Street y Old Street (para los que conozcan la zona, es ese lugar que lleva tanto tiempo cerrado justo detrás del ya desaparecido Foundry), el Red Market pretendía comenzar su andadura a principios de este mes que ya se acaba, pero distintos problemas con las licencias hicieron que tuviera que esperar hasta el fin de semana del 18 y el 19. Fue entonces cuando se encontró con otro imprevisto: una lluvia intensa que deslució lo que debía haber sido un día de inauguración espectacular. Vamos, que les aguó la fiesta.

Con todo esto, yo, que soy muy de mirar el tiempo antes de salir de casa, decidí posponer mi visita al mercado para este pasado fin de semana. Y así lo hice. Con un día que empezó dubitativo, para luego aclararse y dar paso a un sol espectacular, me presenté a las puertas de Shoreditch para ver lo que allí se cocía.

Y nunca mejor dicho, porque lo que más me sorprendió es que el mercado oferta exclusivamente comida y bebida. No se porqué, pero al leer mercado nocturno me había hecho a la idea de que también se venderían otro tipo de productos.

La segunda sorpresa me la dieron sus dimensiones, ya que, al menos de momento, es algo pequeño. Y digo de momento porque, según me comentó una de las chicas que trabajaba allí, les había costado un poco arrancar dados los problemas iniciales pero ya para el próximo fin de semana están previstos como mínimo otros 7 puestos más.

Pese a todo, si es cierto que el mercado tiene su encanto, con sofás y mesas esparcidos por todo el lugar, música electrónica bastante refrescante y en general un ambiente de chiringuito de playa bastante logrado. Además, la comida tenía bastante buena pinta. Lástima que no tuviera hambre porque así os podría haber contado si estaba tan bien como prometía. Lo que si os puedo decir es que los mojitos que sirven en el stand principal están bastante bien. Quizá demasiada hierbabuena, por poner un pero.

Por otra parte, y siguiendo con mi experiencia en el mercado, otra de las cosas que más me sorprendió fue una pequeña choza de madera con arena de playa y que, al acercarme a echar un ojo resultó ser una “franquicia” del Dissapearing Dining Club.

Para el que no lo sepa, el Dissapearing Dining Club es una empresa sita en Old Street y que propone dos tipos de cenas de lo más originales. La primera, se puede desarrollar en cualquier lugar de Londres, ya sea en la calle o en algún local privado, cuya dirección se te envía por correo o mensaje días antes de tu reserva. La segunda, se lleva a cabo en el local de Old Street, el cual cuenta exclusivamente con una mesa para diez comensales, y, salvo parejas o grupos de amigos, lo interesante consiste en juntar a cenar a diez desconocidos para que se conozcan durante la cena. Podéis echar un vistazo en su página web (http://www.disappearingdiningclub.co.uk/).

En el caso de la casita que el club posee en el mercado, el planteamiento es el mismo, solo que en vez de cenar dentro de un local, lo haces en una terraza rodeado de arena.

Por lo tanto, y tras un par de mojitos mientras disfrutaba de los últimos rayos de sol, decidí marcharme a casa. Ahora, ¿recomendaría la visita a Red Market?. Bueno, pues diría que sí. No recomendaría a nadie el desplazarse hasta Old Street solo para visitarlo, porque no vale la pena. Sin embargo, teniendo en cuenta sus previsiones de crecimiento y su localización, creo que es el lugar perfecto para terminar un día de compras por el East End o para empezar la noche antes de dirigirse a alguno de los clubes la zona. Eso siempre que el tiempo, y, sobre todo las noches de verano, acompañen. Red Market
288 – 299 Old Street
Londres EC2A

 http://www.redmarketlondon.com/

http://www.facebook.com/redmarketlondon

Aquel “no” que escoció a América

Tenía que ser en Londres. Y es que los americanos, acostumbrados desde hace ya varias décadas a campar a sus anchas por el mundo, no aceptan fácilmente un no por respuesta.

Es por eso que cuando esto sucede, es decir, cuando la negativa de un país, persona o colectivo a sus exigencias se mantiene firme hasta el final, el hecho en si se convierte en algo de lo más excepcional. Eso cuando no desemboca en una guerra o conflicto de similares características.

En este caso la historia tuvo un final feliz, si por ello se entiende que no llegó la sangre al río.

Corrían los años 40, y los estadounidenses, tras varios años de peregrinaje por distintas localizaciones londinenses, decidieron buscar un nuevo emplazamiento para su embajada en la capital del Támesis. Tras varios años de búsqueda, el lugar elegido fue Grosvenor Square, una plaza ubicada en el barrio de Mayfair, entre las calles de Piccadilly y Oxford Street. El único impedimento, a priori, era que el sitio en cuestión estaba ocupado por un bloque de viviendas abandonado, por lo que tendrían que demolerlo para luego poder construir la embajada sobre ese suelo. Para ello, pidieron permiso al Duque de Westminster, propietario de las tierras, quien aceptó sin poner impedimento alguno. Aunque estos llegarían más tarde.

La embajada de E.E.U.U. en Londres

Algo que sucedió cuando los americanos quisieron comprar dichas tierras al Duque, cosa a la que el aristócrata se negó en rotundo. Para que nos entendamos, el Gobierno norteamericano, con embajadas repartidas por todo el mundo, compra los terrenos donde se van a ubicar las mismas, convirtiéndose así en dueño legítimo de su propiedad. Algo que nunca representó un problema hasta que se toparon con el Duque de Westminster. Y no por alguna fijación especial contra sus vecinos del otro lado del charco, sino simplemente porque la familia Grosvenor (que es precisamente el apellido de este linaje) nunca vende ninguna de las muchas tierras que posee.

Por eso, tras varios intentos frustrados ofreciendo sumas cada vez más mareantes, nuestros amigos yankees llevaron el litigio un poco más allá, en concreto, hasta el Parlamento inglés quien lo llevaría a debate. Lo que no sabían los americanos es que los Duques de Westminster son una de las familias más poderosas de las islas (no obstante, son dueños de casi todo Mayfair y Belgravia, y, al que eso no le diga nada, que eche un ojo al precio de los alquileres en la zona), con lo que dicho de debate se convirtió en un mero trámite entre “amigos”.

Tras esto, y con un poco de sorna para ser sinceros, el Duque de Westminster propuso a los americanos un quid pro quo, mediante el cual cedería los terrenos de Grosvenor Square, siempre y cuando los americanos devolvieran a la familia los terrenos arrebatados a la misma durante la Guerra de Independencia Americana. Vamos, que por un trocito de tierra en el centro de Londres, habrían perdido casi todo Maine y el estado de Nueva York. Ni que decir tiene que los americanos nunca aceptaron, con lo que se tuvieron que conformar con un contrato de arrendamiento de las tierras con una duración de 999 años.

Contrato que, por otra parte, nunca llegará a vencer pues desde hace tres años, el Gobierno americano ha estado debatiendo la posibilidad de mudarse a otra zona. Finalmente, el barrio de Nine Elms ha sido el elegido, aunque la construcción del edificio no comenzará hasta finales de 2012 para ser ocupado previsiblemente hacia el 2017.

Mientras tanto, y antes de que esta historia se convierta precisamente en eso, en historia, la ciudad de Londres (con el Duque de Westminster a la cabeza), puede presumir de haber plantado cara a los americanos, privándoles de la propiedad de su embajada, haciendo de ésta la única que no poseen en todo el globo. Además, sin que esto derivara en conflicto, algo que, y viendo como está el mundo, no es poco.

Cine español en Southbank

Desde hoy y hasta el próximo 7 de Julio San Fermín, los amantes del cine español pueden considerarse de enhorabuena ya que el BFI (British Film Institute) en Southbank ha preparado un ciclo llamado Good morning freedom! y que exhibirá películas realizadas tras la muerte del dictador Franco, hecho que supuso una fuerte inyección de motivación para los jóvenes realizadores españoles.

Para ser exactos, las películas que se proyectarán fueron rodadas durante los tres lustros que van desde 1975, año de la muerte del caudillo, hasta el final de la década de los 80, con una democracia que, ya por fin, comenzaba a consolidarse.

Tras el deceso del dictador, los directores españoles pudieron así abordar temas como la política o la homosexualidad, considerados tabú por las autoridades durante el Franquismo.

La muestra da comienzo hoy con la proyección de “Cría cuervos”, una película de Carlos Saura considerada como una de sus obras más destacadas y que se alzó con el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1976. También cuenta con la participación destacada de Geraldine Chaplin.

Por las distintas salas del BFI, se exhibirán en días venideros obras de Almodóvar, Fernando Colomo o Imanol Uribe en lo que supone una buena oportunidad para todos aquellos españoles residentes en Londres y que se declaren seguidores del cine patrio posterior a la dictadura.

Los precios, eso sí, al nivel de muchos otros cines de Londres, con la entrada más barata por 9,50₤.

BFI Southbank
Belvedere Road
Londres SE1 8XT 

 Más información:

http://www.bfi.org.uk/whatson/bfi_southbank/film_programme/june_seasons/good_morning_freedom_spanish_cinema_after_franco

Ampliando horizontes

Una de las cosas que más me gusta de la ciudad de Londres, es que me ofrece la posibilidad de degustar productos, conocer culturas y vivir experiencias propias de lejanos países y que de lo contrario me costarían varias horas de vuelo y una “ligera” sacudida a mi cuenta bancaria.

Como tiempo casi no tengo, y dinero cada vez menos, me alegra saber que muchos de esos lugares se encuentran a la vuelta de la esquina. Eso sí, viendo los precios del transporte aquí en Londres, quizá no es tontería empezar a plantearse un viaje de verdad al destino original.

Chascarrillos aparte, y volviendo al multiculturalismo londinense, otra de las cosas que suele venir de la mano del mismo, es la posibilidad de conocer personalidades de lo más variopintas y gente realmente interesante.

Bien, pues todo esto me pasó el pasado Domingo. Porque además, cuando digo que me alegra saber que cierto lugar está a la vuelta de la esquina, ese “saber” tiene una connotación un poco ambigua, ya que si muchos de estos rincones son desconocidos es por algo.

En mi caso, descubrí el sitio del que os voy a hablar en un instante gracias al blog de una chica francesa que por cierto, está en el top 3 (por no decir más) de los blogs escritos por franceses sobre Londres. Aquí os dejo el link por si queréis echar un vistazo(lo tenéis en inglés y en francés, la tía se lo curra):http://teatimeinwonderland.co.uk/. Una vez leído su post, decidí pues desplazarme hasta Westbourne Park para comprobar in situ si el lugar en cuestión valía tanto la pena, y, por lo tanto, difundir la palabra entre todos mis seguidores.

Y desde luego que no quedé defraudado. El lugar se llama Teanamu Chaya Teahouse, y es, básicamente, un salón de té chino. Eso simplificando. Porque de lo que de verdad se trata es de un salón de té elaborado artesanalmente por Pei Wang, un auténtico connoisseur del mundo de las infusiones orientales, y que os iniciará en el ritual de la preparación, servido e ingesta de un té chino como mandan los cánones.

Situado en los bajos de un adosado, en una zona increíblemente tranquila para encontrarse a un par de minutos de Portobello Road, el salón es pequeño, construido en madera y bien cuidado, con una cocina integrada en el mismo. Las dimensiones del salón, que permite un aforo más bien limitado, forman parte de la idea de un servicio completamente personalizado y que es la característica principal de este negocio, en contraste con la atención más bien artificial dispensada en muchos establecimientos de cualquier gran ciudad.

Vista parcial de Teanamu Chaya Teahouse

Porque aquí no solo se viene a tomar té. Se viene a charlar, a aprender y, en definitiva, a pasar un rato agradable.

Volviendo a mi experiencia, reservé (es obligatorio reservar dado el reducido aforo) mesa para las cuatro y media del pasado Domingo. Mesa para dos, pues en esta ocasión me acompañó mi novia. Pese a las eternas obras del metro, logramos llegar a tiempo. Allí nos esperaba Charles, un colaborador y amigo de Pei, quien nos ofreció la carta y nos invitó a echar un vistazo. A los pocos minutos llegó Pei, quien, después de presentarse, comenzó a sugerirnos distintos tipos de té preguntándonos por nuestro estado de ánimo. Ésta es una de las cosas quizá más interesantes, ya que, tras decidir cual es el más indicado, Pei lo elabora en exclusiva para ti, añadiendo distintos aromas que lo convierten en una infusión totalmente personalizada. En mi caso, opté por un té vintage del año 98 llamado Emperor Pu Erh.

Tras prepararlos, Pei acudió a nuestra mesa con un set bastante llamativo de tazas, jarras, teteras y demás inventario, para así proceder a explicarnos en qué consiste el ritual relativo al servido e infusión del té chino.

No os voy a explicar aquí de que va, porque sería largo y creo que leído es poco atractivo. Sin embargo, os invito a que os paséis ya que, pienso, merece la pena.

Como eran las cinco y había algo de hambre, pedimos algunos aperitivos y es aquí donde Pei da rienda suelta a su creatividad ya que, y rompiendo completamente con los clásicos, inventa sabores imposibles y combinaciones de lo más chocantes. Como por ejemplo, una de las mejores cosas que probé aquella tarde y que consistía en un helado de Miso sobre una base de ¡alubias! Azuki, algo que jamás se me habría ocurrido.

Por lo tanto, lo que a priori iba a ser una visita fugaz para ver si el sitio valía la pena, se convirtió en más de dos horas disfrutando del té y charlando amigablemente con Pei Wang, un auténtico enamorado de su trabajo y que no tendrá reparos en aconsejarte e instruirte en el mundo del té.

Es más, de hecho, el mismo Pei ofrece clases de degustación y de cocina con té, así como jornadas de meditación a través de su página web.

Por lo tanto, y para todos aquellos amantes del té, algo diferente en el país que se auto proclama como el mayor consumidor de té del planeta. Solo que en este caso, lo verdaderamente interesante (algo que un inglés no aceptaría), es que nos apartamos del dichoso Earl Grey y del popular Afternoon Tea con sus scones y sus pastries. Ampliar horizontes, que lo llaman.

Teanamu Chaya Teahouse
Coach house 14A
St luke’s road (lancaster road)
Londres W11 1DP

Más información, reservas y cursos: http://www.teanamu.com/

Con la vista puesta en Wimbledon

En un par de días dará comienzo en Londres el torneo de tenis más antiguo del mundo, y que a su vez está considerado como el más prestigioso: The Championships en Wimbledon. Por las pistas del All England Lawn Tennis and Croquet Club se pasearan las grandes figuras mundiales de este deporte como Roger Federer, Novak Djokovic o la estrella local, Andy Murray, a los que precederá nuestro compatriota Rafael Nadal, quien por primera vez en su carrera podrá defender el título obtenido el año pasado (tras ganarlo por primera vez hace tres años, no pudo presentarse al año siguiente debido a una lesión de rodilla). A Nadal se le unirán el resto de españoles, con los Ferrer, Verdasco, Almagro y demás, que intentarán hacer historia en una superficie siempre complicada para los especialistas en tierra batida.

Y por si alguien tiene la suerte de contar con entradas para el evento, o simplemente estáis pensando en daros una vuelta por la zona a ver que se cuece, os voy a hacer un par de sugerencias por si os apetece y veis que Wimbledon se os queda pequeño.

La primera comienza (de hecho ya ha comenzado) hoy mismo en el cercano canódromo de Wimbledon Greyhound Stadium. Se trata de una de las mayores y más populares concentraciones de venta de segunda mano, donde los londinenses hacen acopio de multitud de objetos que encuentran en sus garajes, trasteros, etc. cuando hacen limpieza en casa, y se plantan allí desde por la mañana para venderlos a buen precio. A este tipo de eventos se les conoce por estas tierra como Car Boot Sale, ya que muchos de los asistentes, a falta de un puesto donde exponer sus artilugios, utilizan el maletero (boot) del coche a tal efecto.

El evento tendrá lugar desde hoy hasta Septiembre, todos los Miércoles, Sábados y Domingos desde las 7 de la mañana hasta aproximadamente las 2 de la tarde.

Wimbledon Greyhound Stadium
Plough Lane, Tooting
Londres SW17 0BL
Estación de metro: Wimbledon Park

 La segunda sugerencia para todos los que se acerquen por la zona nos lleva al corazón mismo del distrito postal SW19. En este caso se trata de uno de esos rincones que Londres esconde, y que, fruto del cosmopolitismo reinante, nos transporta momentáneamente a lejanas costas. Además, y si mal no recuerdo, en uno de los primeros artículos publicados en este blog os hablaba de un templo hindú al norte de Londres, ¿verdad?. Bien, pues ahora lo que nos ocupa no es un templo hindú sino budista. De hecho, el primer templo budista construido en el Reino Unido.

De nombre Wat Buddhapadipa, y aunque de pequeño tamaño, el lugar no defrauda ya que sus murales, decoración, estatuas de Buda y la paz que se respira, nos hacen creer por un instante que nos encontramos en el remoto Tíbet. Sin embargo, el templo no es tibetano, sino más bien de inspiración Tailandesa, cuyo gobierno fue el encargado de promover la construcción del mismo, y con toda la decoración elaborada y traída directamente desde el país asiático.

Wat Buddhapadipa
14 Calonne Road
Londres SW19 5HJ
Más información: http://www.buddhapadipa.org/

Desde luego, no planearía un viaje a Wimbledon solo para ver el templo, ya que es pequeño y se visita rápido, pero si os encontráis por allí, creo que no os lo debéis perder. Así mismo, creo que la concentración de vecinos y venta de segunda mano puede ser también interesante. Por lo tanto, no me queda más que desearos un feliz fin de semana y que disfrutéis de estas actividades.¡Ah! Y mucha suerte a nuestros tenistas a partir del Lunes. Espero que ellos también nos hagan disfrutar de Wimbledon.

Comida por la patilla en Tottenham

Así. Como suena. Para todo aquel que quiera (y pueda) pasarse por la zona, la organización Best Before Project abrirá mañana las puertas de su almacén del norte de Londres repartiendo comida gratis entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde.

Sin embargo, y aunque todo el mundo está invitado, hay que conocer primero las motivaciones de esta iniciativa y en qué consiste el proyecto Best Before.

Dicho colectivo propugna un consumo de los alimentos más allá de la fecha que nos indica precisamente el best before (en castellano, consumir preferentemente), y que no significa que los mismos estén caducados o en mal estado, sino que simplemente a partir de esa fecha pueden empezar a perder algunas de sus propiedades.

Por lo tanto, la gente de Best Before se dedica a recolectar todos estos productos que las grandes cadenas de supermercados no quieren en sus estanterías, para así distribuirlos entre los más necesitados, evitando que se echen a perder, ya que de lo contrario acabarían en un vertedero.

Y para demostrar que están en lo cierto, un periodista del DailyMail hizo la prueba y compro varios alimentos que posteriormente conservó hasta pasada más de una semana de su best before date. Pasados esos días, y con la colaboración de un laboratorio, examinaron la comida en busca de bacterias. El resultado: solo el pollo, el cual se había pasado 2 semanas de la use by date (esta sería la fecha de caducidad como tal), registraba niveles bajos de la bacteria Listeria Monocytogenes. Podéis leer el artículo aquí.

Así que ya sabéis, si os apetece, daos una vuelta por Tottenham a ver que pescáis. La dirección del almacén es: Tottenham Hale, Fenman Court, (al lado de  Shelbourne Road) N17. Eso sí, tened en cuenta el carácter solidario del movimiento y recordad que la iniciativa, aunque curiosa, está dirigida a gente verdaderamente necesitada.

Y como a alguno esto último le habrá creado remordimiento de conciencia y no os quiero dejar con mal sabor de boca, aquí os dejo un pequeño chollo para que mañana os toméis un helado de gratis en Leicester Square. Sí, es cierto que el tiempo últimamente no está para muchos helados pero ya se sabe que a nadie le amarga un dulce.

Lo único que tenéis que hacer es imprimiros este voucher y presentarlo en la heladería Dri Dri, que se encuentra dentro del hotel St. Martin’s Lane, en el numero 45 de la calle homónima. Con esta iniciativa, la franquicia quiere dar la bienvenida a sus clientes a su residencia veraniega en el mencionado hotel, con arena, bungalows de pega, etc.

Dos iniciativas pues. Una con un bonito mensaje, y que en principio nos debe hacer reflexionar sobre uno de los grandes problemas en este nuestro mundo: el hambre, una pandemia que se lleva cada año de manera directa o indirecta las vidas de casi 20 millones de personas. La segunda, mucho más vacía y comercial, quizá, y como los deportes al final del telediario, nos servirá para quitarnos momentáneamente el mal sabor de boca.