Londres y sus “ríos perdidos”

Recién llegado de unos días por Alemania, Francia y Luxemburgo, en los que, además de disfrutar de un tiempo estupendo puedo decir que he logrado sortear la presunta “contaminación” de pepinos españoles y que al final no fue tal como decían (¿o no es así, queridos vecinos teutones?), estoy más preparado que nunca para volver al trabajo y traeros más historias, curiosidades y lugares interesantes de la capital británica.

Hoy quiero hablar de los ríos de Londres. Porque todos sabemos que Londres tiene al menos un río: el Támesis. Muy bien, nihil novum sub sole. Es más, habrá quien conozca o haya oído hablar de algún otro como el río Lea, el cual nace cerca de Luton y se une al Támesis al este de la ciudad.

Pero de lo que hoy quiero hablar, es de aquellos ríos que alguno acertó a llamar “The Lost Rivers”, traducido así a bote pronto como “Los Ríos Perdidos”, y refiriéndose con ello a todos aquellos arroyos o riachuelos afluentes del Támesis y que, debido a la expansión de la ciudad se han visto engullidos por la misma y condenados a fluir bajo tierra en unas condiciones propias de una cloaca. Sin embargo, y pese a haber conocido épocas mejores, ahí siguen, y hoy voy a repasar los cuatro más llamativos para ver que ha sido de ellos con el paso del tiempo.

 ·Río Fleet: sin duda, y junto al Támesis, el nombre más asociado a la capital. Ya sea por ser el más largo (de entre los ríos subterráneos), ya sea por dar nombre a una calle cercana a su cauce, el río Fleet es el más conocido de nuestros “ríos perdidos”. Pese a haber decrecido estrepitosamente, su importancia histórica en los inicios de la ciudad fue más que notable. Fue por ejemplo en el río Fleet, sobre un puente que lo cruzaba, donde la reina icena Boudica derrotó a los Romanos a su llegada a Londres. El río, que nace en un par de pozos al norte de la ciudad, discurre por Camden Town y entra en la City a través de Farringdon Road, para, y tras pasar por Ludgate Circus, desembocar en el Támesis gracias a una alcantarilla. A día de hoy todavía se le puede oír fluir cerca de una rejilla que se encuentra enfrente del pub Coach and Horses, en Ray Street.

Desembocadura del Fleet según un cuadro del s. XVIII

·Río Tyburn: con una importancia menor que la del Fleet, pero sin desmerecerle, el Tyburn es más un arroyo que un río propiamente dicho, que nace en South Hampstead para desembocar en el Támesis en la zona de Pimlico. Su paso por las entrañas de la ciudad parece bastante claro, uniéndose a un canal en Regent´s Park y pasando incluso por debajo del Palacio de Buckingham. Los que no lo parecen tener tan claro son los propietarios de una tienda de antigüedades de Bond Street, quienes aseguran que el afluente pasa por su tienda, y, no conformes con eso, han adecuado una de las plantas de forma que el arroyo fluya por la misma para deleite de clientes y curiosos. Lo que no parecen saber, es que este riachuelo está incluido en la red de alcantarillado londinense, con lo que las aguas cristalinas (e incluso con ¡peces!) que se ven en su establecimiento no son más que una utopía.

El "supuesto" Tyburn, a través de la tienda de Gray´s Antiques

 ·Río Westbourne: otro que nace en Hampstead, solo que en este caso muere cerca de Sloane Square. En esta ocasión, me ha parecido interesante nombrarlo ya que fue el río que dio origen al lago Serpentine de Hyde Park. Con el tiempo, y tras convertirse paulatinamente en una cloaca, dejó de verter sus aguas en el estanque (actualmente el agua que llega a The Serpentine se bombea desde el propio Támesis), y su cauce fue reconducido mediante tuberías, una de las cuales discurre al final de uno de los andenes de la estación de Sloane Square.

 ·Río Effra: el único de los cuatro aquí nombrados que se encuentra al sur del río (Támesis), valga la redundancia. Nace en la zona de Crystal Palace, y muere junto al Vauxhall Bridge, casi enfrente de donde lo hace el río Tyburn. Uno de los hechos más asociados con este río es el de las inundaciones, ya que el sumidero por el que discurre nunca parece ser lo suficientemente amplio. Así, si nos acercamos por la zona, más en concreto por la calle de Elder Road, veremos una placa que nos muestra hasta donde llegó el nivel del agua allá por 1890. A esta inundación, le siguieron otras dos en los años 1914 y 1920, que traerían consigo un ensanche del ya mencionado sumidero que por entonces pareció definitivo. Sin embargo, tras un fuerte tormenta que tuvo lugar el 20 de Julio de 2007 y su correspondiente desbordamiento, el arroyo y su cauce se vieron sometidos a una nueva reestructuración. ¿Será la definitiva?

 Con estos cuatro a la cabeza, son casi una veintena los riachuelos que fluyen por la ciudad de Londres y sus cercanías, la mayor parte de ellos de forma subterránea. Sin embargo, una propuesta hecha por el alcalde Boris Johnson en el año 2008 hablaba de desenterrar algunos de ellos, creando avenidas y paseos que cambiarían la fisonomía de la ciudad en ciertas zonas como la City. Así con todo, tres años después, no hay noticias de que se piense llevar a cabo dicha reforma, al menos a corto-medio plazo. Y es que como ya sabéis, muchas veces las palabras se las lleva el viento.

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