Duelos a la luz de…¿lámparas de gas?

 A día de hoy se puede decir que caminar de noche por una ciudad tiene su encanto. Al abrigo de las luces de neón, los edificios, calles y, la vida en general, se transforman convirtiendo a la ciudad en un ente lumínico y lleno de vida.

Hace siglos, sin embargo, las cosas no eran así, y, con la llegada de la noche, las familias se recogían en sus hogares donde, los más afortunados, podían disfrutar de un momento en compañía de un libro junto a las velas.

Todo esto empezó a cambiar allá por el siglo XIX, con la ciudad de Londres como testigo de unos hechos que a la postre revolucionarían la iluminación en las urbes del globo. Fue la invención de la lámpara de gas por parte de Frederick Winsor, un inventor alemán, y el primero en conseguir iluminar una calle en toda la historia. La calle era Pall Mall, y una placa situada en el número 100 recuerda los hechos, sucedidos en el año 1807.

Con el tiempo, se instalaron muchas más lámparas en las calles de Londres, pero con la llegada de nuevas fuentes de luz, las mismas se fueron retirando. A día de hoy, unas 1500 sobreviven en algunas calles de la ciudad, curiosamente, en calles cercanas a Pall Mall, como pueden ser Queen’s Walk (el pequeño camino que nos lleva por un lateral de Green Park hasta The Mall) o a las puertas de Buckingham Palace. Por lo tanto, una manera distinta de ver  Londres de noche, con aquellas luces de ayer y que hoy no son sino reliquias del pasado.

De todos modos, la zona guarda algún que otro secreto de antaño. De hecho, fue en uno de estos paseos por sus calles, rememorando el espíritu del Londres más añejo cuando me topé con Pickering Place.

Este pequeño callejón, situado en uno de los laterales de St. James’s Street (para ser más concretos en el número 3, justo al lado de la bodega con más solera del país: Berry Brothers & Rudd), es todo un pedazo de historia atrapado entre los muros de esta zona tan londinense donde abundan algunos de los más exclusivos clubs de caballeros (y con esto no me refiero a Clubs de Striptease, barras americanas y demás, sino a los clubes privados para la clase alta londinense).

Y es que para empezar, Pickering Place fue el lugar donde se ubicó, durante tres años (1842-45), la embajada de la República de Texas, independiente de los Estados Unidos hasta que fue anexionada por los mismos. Una pequeña placa en la entrada interior a la bodega nos lo recuerda.

Pero eso no es todo, ya que al final del pequeño pasillo, el cual conserva los revestimientos de madera auténticos de aquella época, encontramos una pequeña plaza, o lo que es más, la plaza más pequeña de Gran Bretaña.

Bien, pues este espacio de dimensiones tan reducidas era uno de los más demandados en su día para celebrar ¡duelos! De hecho, las sorpresas no acaban aquí ya que se cree que el último duelo con pistolas en las islas se llevó a cabo en Pickering Place, aunque como muchos otros acontecimientos históricos, el origen de esta afirmación está algo difuminado.

Leyendas aparte, no cabe duda de que estamos ante el lugar ideal para terminar un paseo nocturno por el Londres de las lámparas de gas, las cuales, ni que decir tiene, se conservan en perfecto estado e iluminan cada noche este pequeño rincón cercano al palacio de Buckingham.

Una respuesta a “Duelos a la luz de…¿lámparas de gas?

  1. uana mieerpdklddcedfdgrgbv

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