Jellied Eels como antaño

Ahora que está tan extendido aquello de ir a comer a un pub, atraídos por mensajes como “Authentic pub food cooked daily” o “Traditional Sunday Roast”, conviene que echemos la vista atrás para así descubrir lo que realmente comían los londinenses de hace más de un siglo. Porque os aseguro que la mayoría de la población no se dejaba ver por los pubs a la hora de comer tan a menudo como hoy en día, y mucho menos para disfrutar de opulentos manjares.

Todavía en nuestros días, quedan en las calles de Londres pequeños remanentes de lo que fueron los lugares de acudida del pueblo londinense cuando el hambre apretaba, sitios donde antaño el mítico Fish&chips se servía envuelto en hojas de periódico, práctica por otro lado prohibida desde los años 60 debido al perjudicial efecto de la tinta desprendida por las páginas.

Se trata de los establecimientos conocidos como Pie&Mash, y en donde, por unos precios a menudo irrisorios, podemos probar distintas especialidades tradicionales como el Pie&Mash que da nombre a la tienda, o por ejemplo las Jellied Eels, anguilas troceadas y que se sirven junto a la misma gelatina que desprenden al cocinarlas. Vamos, toda una delicia para paladares a prueba de grima.

Dichos establecimientos, caídos en el desuso (aunque en los últimos años parecen experimentar un repunte, en parte gracias a la fiebre de los londinenses por recuperar elementos antiguos y convertirlos en vintage), fueron otrora un denominador común en la geografía londinense, ofreciendo una alternativa barata para el Londres más sufrido. Se dice que a principios del siglo pasado existían más de cien locales Pie&Mash en Londres.

El hecho de que las anguilas pudieran ser pescadas fácilmente en el Támesis gracias a la instalación de redes, ayudó bastante a rebajar el precio de las Jellied Eels.

Con todo esto, y dado que ayer fue día de mercado, me acerqué por los alrededores de London Fields para visitar uno de estos establecimientos, el cual llevo años viendo a las puertas de Broadway Market, y que nunca me he dignado a visitar. Y lo que es más, estaba dispuesto a probar las famosas anguilas.

La tienda, de nombre F. Cooke acorde con su fundador, Frederick Cooke, ya promete antes de entrar. El letrero, resalta entre los demás por su estilo antiguo, sus colores y diseño de lo más simples, y por una escritura muy redondeada. Una vez dentro, mis sospechas se confirman. Un puñado de mesas con bancos de madera, cada una con su correspondiente botella de vinagre de malta, reciben al visitante. El resto, y siguiendo con la sencillez que anticipaba el cartel de la puerta, una barra y paredes recubiertas con azulejos de color crema y turquesa. Por lo demás, carteles de Pepsi antiguos, bolsas en las paredes, un poster de un tío mordiendo una anguila sujetado con cinta de embalaje…todo muy cutre, o muy auténtico según se mire.

Ya al entrar lo que me llamó la atención es que ninguno de los allí presentes estaba comiendo anguilas, y sí el Pie&Mash por el que se conoce a la tienda. No será por el precio, ya que un plato de Pie&Mash sale por unas 3,50£ y uno de Jellied Eels por 2,50£. Y los hay que dicen que no se  puede comer barato en Londres.

Ya que la cosa no estaba muy ajetreada, decidí hablar con el dueño, el cual me comentó orgulloso que se trata de la Pie&Mash más antigua de Londres, algo que contrasta con lo que he leído en Internet, donde se considera a M.Manze en Peckham como la de más solera. Sin embargo, y tras comentarle esto mismo, el dueño insiste en que esta tienda fue abierta por su bisabuelo a finales del siglo XIX.

Tras esto, decidí pagar mis 2,50£ y darle una alegría al cuerpo. Nada más lejos de la realidad. Para que engañaros, el sabor en si no está mal, de hecho el pescado está hasta bueno, pero es la textura del mejunje, gelatina o como lo queráis llamar que rodea a las anguilas lo que lo hace un poco, no sé, ¿desafiante quizá?

No obstante, y pese a que no incluiré este plato en la lista de mis favoritos, la experiencia de probarlo en un establecimiento tan auténtico y con tanta historia, mereció ya de por sí la pena. Eso sí, de camino a casa, y ya que estaba en el mercado, me pedí una de esas hamburguesas tan ricas que preparan. Por lo del regusto y esas cosas.

Como nota final siento decir que la batería de mi cámara se agotó para cuando pedí las anguilas. Sin embargo, si escribís Jellied Eels en Google encontraréis docenas de imágenes. Eso sí, para lo del sabor, tendréis que venir y probarlas.

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