Un paseo por Shad Thames y Jacob’s Island

En Londres, los paseos por la orilla del Támesis están a la orden del día. Visitantes habituales,  turistas primerizos, residentes y demás, se dejan ver tanto por su flanco norte como por su zona sur. Además, la multitud de atracciones turísticas que rodean al río lo hacen más apetecible si cabe. Así, los que deciden dar un garbeo por la zona norte, podrán disfrutar de la torre del Big Ben, Somerset House, la catedral de St. Paul o la Torre de Londres. Por otra parte, los que eligen la orilla sur, disfrutarán de toda la zona del Southbank empezando por el London Eye y siguiendo por la Tate Modern o el barrio de Southwark .

Sin embargo, muchos de estos paseos por la orilla sur, suelen acabar una vez se llega al Puente de la Torre, sin que muchos de los allí presentes se aventuren más allá de la frontera que esta maravilla del siglo XIX representa.

Pues bien, con tan solo cruzar la calle, nos encontraremos de lleno en una calle llamada Shad Thames, un antiguo barrio de marineros, antaño repleto de naves y bodegas donde se almacenaban los distintos y exóticos productos traídos desde lejanas tierras como podían ser el té o el tabaco. De hecho, si nos fijamos, muchas de las casas todavía conservan las poleas con las que se izaban las mercancías. Además, suele llamar la atención del visitante, el gran número de pasarelas que cruzan por encima de sus cabezas uniendo los distintos inmuebles. En su día, dichas pasarelas se utilizaban para transportar toneles de una nave a otra haciéndolos rodar por las mismas. Al final de la calle, encontramos el Museo del Diseño, inaugurado en el año 1989.

Vista tradicional de Shad Thames, con las pasarelas cruzando de lado a lado

Pese a que a día de hoy, los edificios han sido reconvertidos en apartamentos y lofts de lujo, y en los bajos encontramos restaurantes para “morros finos” (como el conocido “Le Pont de la Tour”), a nada que ahondemos un poco en la historia de esta zona nos daremos cuenta de que se trata de uno de los barrios con más solera de la ciudad de Londres.

Detalle de una vivienda

El Museo del Diseño

Por ejemplo, y nada más entrar a la calle si se viene desde el Oeste, la primera casa en el costado izquierdo, corresponde a lo que en su día fue The Horselydown Brewery, una histórica cervecera londinense. El origen de la palabra Horselydown, parece estar en “Horse-lie-down”, ya que esta zona era la elegida para que los caballos descansaran antes de cruzar el cercano Puente de Londres.

Tras los pasos de Oliver Twist.

Avanzando por Shad Thames, y una vez sobrepasamos el Museo del Diseño en uno de los extremos de la calle, iremos a parar a un pequeño puente que cruza lo que parece una entrada del Támesis, pero que más bien es un lodazal. Se trata de St. Saviour’s Dock, un antiguo puerto y que es la salida natural al Támesis del Neckinger, un río subterráneo. De hecho, la existencia de un puerto en este emplazamiento no debe extrañarnos, ya que nos encontramos en la zona del río conocida como Pool of London, un lugar donde la gran profundidad del río permite el acceso a naves de gran calado.

Llegada a St.Saviour's Dock

St. Saviour's Dock

Cruzad pues el pequeño puente sobre St. Saviour’s Dock, y os encontraréis en el barrio otrora conocido como St.Jacob’s Island, hoy una zona de viviendas exclusivas, pero una de las peores barriadas de Londres hace un par de siglos, con unas condiciones insalubres. Charles Dickens, quien se dejó caer por la zona en compañía de patrullas de policía de cuando en cuando, la conocía bien, y no dudó en plasmar la realidad que allí se vivía en su famosa novela Oliver Twist. Aquí residía el malvado (y ficticio) Bill Sikes, una muestra de la calaña que habitaba este poblado.

Por suerte, a día de hoy nuestra expedición por Jacob’s Island no requerirá de vacunas, mascarillas o armas con las que defendernos, lo que además nos permitirá disfrutar de una zona bastante tranquila, llena de edificios construidos con el clásico enladrillado amarillento tan característico del Este de Londres, y que en sus fachadas conservan todavía los nombres que hace años se asignaron a los almacenes, hoy, y al igual que en Shad Thames, convertidos en viviendas.

Por tanto un paseo que nos lleva por el sur del río, solo que por un par de barrios que no suelen aparecer en muchas guías, pero que son parte de la historia de la ciudad. Además, con unas vistas que nada tienen que envidiar a las que se disfrutan en otros puntos a lo largo del Támesis.

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