Un paseo musical por Londres II: Camden, el norte, y el este de la ciudad

La noche ha pasado, y, tras una jornada intensa en la que hemos recorrido casi la mitad de la ciudad en busca de aquellos lugares que en su día fueron descritos, retratados o habitados por músicos de todo tipo, ya estamos preparados para afrontar un nuevo día, el de hoy, y que nos llevará al norte y este de la capital. Para ello, retomamos el tour donde lo habíamos dejado, esto es, al norte de Denmark Street.

Desde aquí, y siguiendo High Holborn en dirección a Holborn precisamente, nos topamos con una calle a la izquierda llamada Museum Street. A partir de este punto, apenas 50 metros, giramos a la izquierda de nuevo, y nos encontraremos frente a un edificio de color azul. Ya lleva dos años cerrado, pero hasta entonces, esta sala fue una de las más míticas dentro de la escena electrónica londinense. Se trata de The End, ahora renombrado como The Den, y con una programación y estilo nada parecidos a los de su predecesor. Como curiosidad, en el antiguo The End, era muy habitual que la sesión de turno terminase con este tema (como no podía ser menos).

Dejamos atrás The End (o The Den, para ser exactos) y enganchamos New Oxford Street hasta Tottenham Court Road, donde cogeremos un autobús, digamos el 29, que nos llevará a Camden.

Según nos acercamos, y desde el autobús, podemos ver otro de los míticos locales de capital: Koko. Aunque no es el único ni el más importante. Al bajarnos en Camden y seguir por Camden High Street en dirección al mercado, veremos a nuestra derecha una sala llamada Electric Ballroom. Fue aquí donde, en 1978, Sid Vicious ofreció un recital (de nombre “Sid Sods Off”) junto a un grupo llamado Vicious White Kids, para recaudar fondos con los que pagar su billete y el de su novia, Nancy Spungen a Estados Unidos. Casi enfrente del Electric Ballroom, se encuentra una calle llamada Invernness Street. Al final, justo en la esquina derecha, se encuentra un pub llamado The Good Mixer, y cuyo interior está dedicado a numerosos artistas que solían dejarse caer por allí, siendo Pete Doherty uno de los últimos.

Y como de pubs va la cosa, no podemos pasar por alto el famoso The Hawley Arms (Hawley Road), elegido por la recientemente fallecida Amy Winehouse no solo para sus noches de farra, sino para saltarse la barra y ponerse a despachar pintas al personal.

A estas alturas, Camden High Street se habrá convertido ya en Chalk Farm Road. Sigámosla, y llegaremos a la sala más importante de la zona: The Roundhouse, elegida para sus conciertos por las bandas más importantes del panorama desde los años 60 (The Doors ofrecieron aquí su único concierto en el Reino Unido).

Dejamos Camden a un lado y, paseando por los canales llegamos a King’s Cross que nos recibe con su imponente (y precioso) edificio, el cual no solo alberga la estación internacional de St. Pancras, sino también el antiguo hotel Midland (ahora renovado y llamado St. Pancras Rennaisance), y cuyos interiores fueron usados, allá por 1996 para el rodaje del videoclip de “Wannabe” (¿de verdad hacía falta poner el enlace?) de las Spice Girls.

Éxitos pop aparte, dejamos la estación a bordo del autobús número 30, que nos llevará al corazón del barrio de Hackney. Este autobús cuenta con el nefasto honor de ser el que voló por los aires llevándose las vidas de 13 personas en la mañana del 7 de Julio de 2005, durante los famosos atentados de Londres. La banda londinense Bloc Party lo reflejó en las primeras estrofas de su “Hunting for Witches”.

El autobús sigue su camino y, al pasar por Highbury Corner, divisamos a hordas de personas que con dirección norte y ataviadas de una indumentaria blanquirroja, entonan cánticos a voz en grito. Son los seguidores del Arsenal F.C. (los “gooners”) camino del estadio. En este punto es conveniente que hagamos memoria, y recordemos un tema que empezó como una broma de los humoristas Badiel & Skinner recordando viejas gestas de la selección inglesa de cara a la Eurocopa del año 96, y que con el tiempo se ha convertido en un himno futbolístico para los ingleses, y de paso en medio mundo, siendo cuasi oficial en los descansos de los partidos del mundial, e incluso sonando al final del Carrusel Deportivo de la cadena SER.

Tras esto, y bajarnos en Dalston, estaremos a las puertas del East End londinense. Mientras bajamos por Kingsland Road en dirección sur, podemos hacer un repaso a los nuevos talentos que han surgido en el este londinense, muchos de ellos raperos como Dizzee Rascal, Tinie Tempah o Sway. Una de las canciones del primero, nos muestra como era su vida en los alrededores de su Bow natal, cuando todavía no había alcanzado la fama de la que goza a día de hoy. Sin embargo, mucho más al este de donde nos encontramos e incluso del propio Bow (en Leyton para ser exactos), otra banda con un carácter bien distinto vio la luz hace ya más de 30 años. Se trata de Iron Maiden, quienes describen la vida en un burdel de su barrio en la canción 22 Acacia Avenue.

Tras unos minutos paseando por Kingsland Road, cogemos Falkirk Street a nuestra derecha, por la que caminaremos, pero no de cualquier manera. Al menos habrá que rendir un pequeño homenaje al protagonista de este video e intentar imitarle. Porque sí, fue en esta calle por donde Richard Ashcroft se paseaba imperial en el famosísimo clip de “The Bittersweet Symphony”.

Acabado nuestro recorrido por Falkirk Street, que durará menos que la canción, y dado que el día va tocando a su fin, es hora de ir a refrescarnos con una buena pinta de cerveza (o lo que nos apetezca). La zona está llena de pubs, e incluso estamos a dos pasos de Shoreditch. De todas formas, y como queremos bañarnos en lo auténtico nos dirigimos a un pub de los de verdad: el British Lion en el 193 de Hackney Road. Aquí nos mezclaremos con los locals, y, si la cosa se anima, quizá podamos entonar alguno de los himnos de pub que tanto gustan a los ingleses cuando se les va de las manos con la cerveza. ¿Mi sugerencia? Este tema de Pete Doherty y su banda, Babyshambles, en el que hace referencia a distintos distritos londinenses. Su nombre, Albion, muy popular en Inglaterra a la hora de nombrar calles, negocios o pubs, nos transporta a la época de los primeros habitantes de las islas, pues éste fue el nombre que le dieron.

Abandonamos el pub, y ya podemos decir que hemos terminado nuestro tour por el Londres más musical. Como se pone a llover, decidimos coger un taxi que nos lleve hasta nuestro hotel/hogar. Es casi de noche, y media ciudad empieza a recogerse mientras la otra mitad se prepara para la noche que se avecina. Desde la ventana del vehículo, con las gotas salpicando, vemos como las farolas empiezan a encenderse en el exterior. Cogemos nuestro mp3, y, con el sueño acechando, decidimos poner una última canción, la que pondrá punto y final a nuestra aventura. Para nuestra sorpresa, se trata de un tema de Blur, una de las muchas bandas que seguro nos hemos dejado en la cuneta. Con los primeros acordes, nos da por recordar. Atrás hemos dejado más de veinte bandas, muchos otros distritos, y la sensación de que, a través de su música, hemos logrado conocer un poquito mejor la ciudad y todo lo que la rodea. Para cuando Damon Albarn dice “..take me home…” ya estamos casi dormidos.

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